El uso de perros detectores para el seguimiento de fauna se ha consolidado como una herramienta altamente eficaz para mejorar la precisión y el alcance de los estudios en el medio natural. Gracias a su capacidad para localizar restos biológicos —como heces, mudas, cadáveres o pelo— los perros permiten obtener información clave sobre la presencia, distribución y estado de las especies, incluidas aquellas de difícil localización o con bajas densidades poblacionales.
Detección de indicios de presencia de fauna: localización de restos biológicos de especies objetivo, facilitando estudios de distribución, abundancia y genéticos.
Seguimiento de especies invasoras: búsqueda temprana de indicios que permiten identificar y actuar de manera rápida ante la expansión de especies exóticas.
Localización de fauna sensible o difícilmente observable: apoyo en programas de conservación, seguimiento post-liberación, control poblacional o estimación de mortalidades.
El uso de perros detectores aporta múltiples ventajas: aumenta la tasa de detección respecto a los métodos tradicionales, reduce tiempos de muestreo y permite trabajar con precisión en grandes superficies o terrenos complejos.